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Mitos y verdades del home office en tiempos de COVID-19

Si bien desde hace años el home office se ha posicionado como una alternativa en los lugares de trabajo, el porcentaje de trabajadores que en efecto lo ejercía era reducido hasta antes de la pandemia de Coronavirus (COVID-19); sin embargo, la emergencia sanitaria le puso el acelerador a este cambio en muchas empresas, ya que el trabajo desde casa se convirtió en una de las principales medidas para acotar los contagios.

Un experimento con una compañía China en 2015, demostró que trabajar desde casa puede favorecer el desempeño de los empleados debido a que se presentaron menos ‘breaks’ durante la jornada y se dieron menos ausencias por enfermedad, lo que llevó a  la empresa a implementar el modelo de home office en toda la planilla de trabajadores.

Como ésta, otras compañías alrededor del mundo y en México han experimentado otorgando días de home office a ciertos equipos o a determinadas células de trabajo. No obstante, con la pandemia, la modalidad pasó a ser una necesidad y ha puesto a prueba a empleados y empleadores.

Uno de los principales retos para algunas empresas ha sido el cambio de una cultura laboral rígida que sólo contempla el trabajo presencial. Esto ha significado muchos obstáculos para los directores o managers a quienes les preocupa, sobre todo, que sus equipos dejen de ser productivos y afecte su concentración.

En tanto, el aspecto tecnológico también ha sido un reto tanto para los patrones como para los trabajadores, quienes, además, han lidiado con la adaptación de su vida laboral dentro de su hogar, donde muchos carecen de escritorios, equipos y espacios adecuados para laborar en condiciones óptimas.

Aunado a este reto, el principal conflicto para los empleados es la combinación de la vida doméstica con la laboral en un mismo espacio, donde también ahora se encuentran en cuarentena los hijos y la pareja.

De acuerdo con una encuesta realizada por Buffer, a un 12% le parece que la mayor dificultad de hacer home office radica en las distracciones que hay en el hogar, aunque 20% señala que el mayor reto es la colaboración y comunicación. A otro 20% le preocupa la soledad y un 18% lucha con el hecho de no poder desconectarse.

No obstante, al 98% le gusta la idea de trabajar de manera remota, al menos, parte de su tiempo durante el resto de su carrera; entre los principales beneficios del home office, destacan la posibilidad de contar con un horario flexible (32%), la flexibilidad para trabajar desde cualquier lugar (26%) y no tener que usar el transporte público (21%).

En México existen muchas empresas que no se encontraban preparadas para implementar un esquema de home office para sus empleados, pero las herramientas tecnológicas con las que disponemos hoy en día, han facilitado mantener el contacto y establecer nuevas dinámicas de trabajo.

Por otro lado, es importante que los trabajadores establezcan rutinas individuales que les permitan seguir con sus labores, mediante plazos y límites, respetando su agenda y adoptando hábitos que favorezcan crear un equilibrio entre el trabajo desde casa y la vida personal.

En general, muchas empresas y trabajadores están pasando por un periodo de adaptación, donde mantenerse en comunicación resulta indispensable, ya sea por teléfono, por correo electrónico, videollamadas o chat, herramientas que seguiremos empleando por mucho tiempo mientras la pandemia continúe y también cuando termine.

Estos cambios nos permiten deducir que en un futuro el home office dejará de ser visto sólo como una alternativa, y pasará a ser una modalidad que propiciará la flexibilidad en los lugares de trabajo y permitirá que los empleados lo integren de manera más natural a su estilo de vida.